La formación de los trabajadores

La formación de los trabajadores

19 febrero, 2019 1 Por Nacho Cuesta

Que las empresas tienen que formar a sus empleados no es ninguna novedad. La formación de los trabajadores y el desarrollo de una cultura emprendedora es una prioridad en aquellas compañias que quieran ser más competitivas. Sobre todo en el nuevo entorno dominado por las nuevas tecnologías.

Para ello, existen numerosos métodos que las empresas pueden emplear, sin que ello conlleve una inversión importante para sus arcas.

Formación programada por la empresa:

Es la formación que pueden ofrecer las empresas a sus trabajadores. Se financia a través de la aplicación de un sistema de bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social. El importe de la factura será deducido del fondo que la propia empresa dispone de la Seguridad Social.

¿Cuánto dinero pueden destinar las empresas para este tipo de acciones? Esta cifra, denominada crédito de formación, no la decide arbitrariamente cada empresa, sino que depende de 2 factores:

  1. la plantilla media de la empresa y,
  2. el importe que tanto la empresa como sus trabajadores hayan cotizado en concepto de Formación Profesional durante el año anterior.

Así, toda empresa que cotice por sus trabajadores a la Seguridad Social en este concepto, tiene derecho a una cuota para financiar la formación a sus empleados.

En este caso es la empresa la que decide qué formación necesita para sus trabajadores, cómo y cuándo la realiza. Puede organizarla por sí misma, o encomendar su realización a una entidad externa. Si la intención de realizar un curso surge por parte del trabajador, en este caso debe solicitar a la empresa la posibilidad de que se bonifique.

Por lo tanto, son las empresas las que adelantan el coste de estos cursos. Pudiendo bonificar y recuperar esta inversión, siempre y cuando los trabajadores acaben con éxito la formación.

 

Hay que tener en cuenta que, si la empresa no hace uso de esta cantidad durante el año natural, este crédito no se acumula y se pierde.

 

Recuerda que el hecho de ser trabajador te da derecho a recibir una formación gratuita, con el objetivo de mejorar la productividad de la compañía, reciclar y aumentar los conocimientos o adquirir nuevas competencias.

  • Ni desempleados ni trabajadores de las Administraciones públicas, en general, pueden acceder a esta formación (aunque existe alguna excepción).
  • Es la empresa la que decide las actividades formativas que quiere y puede realizar.
  • La empresa, en función de su tamaño, puede tener que asumir parte de la financiación de la formación.

Formación subvencionada:

Los planes la formación subvencionada son aquellos que las diferentes administraciones públicas a nivel estatal y de las Comunidades Autónomas realizan, para que tanto los trabajadores ocupados como los trabajadores desempleados, puedan formarse sin ningún coste para ellos ni para la empresa.

Se trata de cursos gratuitos para los alumnos participantes. Pues son financiados por las cuotas de formación profesional, por ayudas del Fondo Social Europeo, por aportaciones específicas del Servicio Público de Empleo Estatal y por fondos propios de cada Comunidad Autónoma en la que se imparten.

La formación subvencionada apoya a los trabajadores ocupados o desempleados en la mejora de su competitividad. Y cumple con las aspiraciones de promoción profesional y desarrollo personal, mejorando sus competencias y habilidades para el desempeño de su ocupación, o para su paso a otros sectores emergentes en los que se crea empleo.

Este tipo de formación no depende de la empresa, son las administraciones quienes la ofertan, y los trabajadores de forma independiente, deciden si acceden a ella. Teniendo siempre en cuenta los requisitos que deben cumplir para poder optar a esta formación.

 

Siempre que se pueda, hay que aprovechar las oportunidades que se nos brindan para poder formarnos y mejorar tanto profesional como personalmente.

 

Formación privada:

Es otra opción que tienen las empresas para ayudar a sus trabajadores para mejorar, ser más competitivos y sentirse realizados. En este caso sí que es necesario un desembolso económico, pero existen numerosas opciones y modalidades de formación para hacer frente a las diferentes necesidades.

 

“Invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios” Benjamin Franklin